jueves, 23 de julio de 2009

trabajo de resolucion de conflictos


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FACULTAD DE HUMANIDADES


DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN


PROGRAMA DE PEDAGOGIA EN EDUCACIÓN TECNICO PROFESIONAL


EL PROFESOR ETP Y SU ACCION EDUCATIVA


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


Resolución pacifica de conflictos: una visión particular.


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


Alumno señor Javier Andrade Morales


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Julio 23 2009


Publicación habilitada a esta fecha  y Posterior a la presentación oficial.


Ámbito Escolar: ¿Cómo se resuelven sus conflictos?


 


El posicionamiento social en el cual nos encontremos, generalmente y de manera errónea, considerara el conflicto como algo negativo, perjudicial para nuestras relaciones y un ataque hacia instituciones o estructuras establecidas. De igual manera se le dan connotaciones virolentas en el lenguaje, tales como: golpes, agresión, guerra, violencia, etc. y, sin embargo, no es así. La idea de conflicto es inherente al ser humano y se producirá donde quiera que dos personas acometan una tarea en común.



              No existe el conflicto bueno, ni el conflicto malo; sino que es la forma de enfrentarnos a él, la manera del como lo trabajamos, lo que puede convertirlo en una oportunidad de sumar aprendizajes o, por el contrario, en un camino hacia el choque, la confrontación violenta.



              Acorde a lo planteado por la literatura del Mineduc de Chile y de valiosas Tesis de alumnos egresados de esta Honorable Casa de Estudios – USACH-, tenemos la oportunidad de construir una definición un tanto paradigmática , pero construir en fin uno de los conceptos de "conflicto escolar" definiéndolo como "un desacuerdo de ideas, intereses o principios entre personas o grupos, dentro de la comunidad escolar, de tal manera que, en ese momento y en ese contexto, las partes perciben sus intereses como excluyentes, aunque realmente no lo sean".



              De acuerdo a la definición, al interior del ámbito escolar, este conflicto se refiere no solamente a los originados entre alumnos (con o sin violencia), sino a los generados entre todos sus componentes: alumnos, docentes, dirección, familias, etc.


Lamentablemente cada vez que se necesita resolver algún conflicto, que de una forma u otra afecta a la comunidad escolar en diversas categorías; tal como lo he manifestado previamente, al no resolver estos conflictos se generan grados de responsabilidad colaterales al problema, paso a explicar:


Consideremos el caso de una alumna que en su hogar es irrespetuosa en su lenguaje y en sus actitudes, no podemos menos que esperar refleja condición en su unidad educativa, pero no hemos analizado como este tipo de casos pueden ser enfrentados por la escuela o liceo.


 


Pregunta clave: ¿Cómo enfrenta la escuela sus conflictos?


             


Considerando la errónea premisa del no deseo de conflictos al interior de nuestras unidades educativas, y dicha premisa  haciéndola extensiva a toda relación social , en el caso mencionado recientemente es un típico caso digno de analizar, pues por un lado el colegio ayuda a formar o a destormar, de acuerdo a quienes desarrollen esa acción; este tipo de casos presentan diferentes aristas de análisis y de acuerdos macros del como actuar en  el como se enfrentara adoptando diferentes actitudes; sin embargo todas las acciones viables se despotencian ante la incapacidad para abordar el conflicto de forma creativa buscando soluciones con participación activa de los interesados y sus entornos, en el caso recreado , el entorno intimo del alumno la conducta demostrada es avalada por quienes son sus primeros ejes rectores, quienes niegan la existencia de conflictos, quitando a la institución escuela o Liceo, cualquier acción coordinada con los hogares para el trabajo comunitario en la resolución de los conflictos que se produzcan con las actitudes y/o faltas que se presenten.


La "negación del conflicto" es la negación de la convivencia en sí misma. Pero el temor a no enfrentar inteligentemente este tipo de casos y muchos otros que día a día se presentan en el quehacer escolar, pasan por un liderazgo en ejercicio y cohesionado con las estructuras de todo el equipo comunitario.


              El desconocer que no existen conflictos en un lugar tan heterogéneo como lo es un liceo o escuela, es presumir que no existe diversidad y posiciones, sean grupales o individuales, y por otro lado, el no saber abordar correctamente un conflicto o a ser criticados por la falta de conducción del líder.


              De siempre me he preguntado el porqué en los lugares relacionados a un agrupamiento colectivo de personas en un quehacer, los miembros del colectivo, que dirigen , jamás reconocen conflictos ; ante esto cabe una pregunta simple: ¿Nada pasa en un grupo humano diverso en edades, pensamientos, dogmas, conducciones personales, etc.? Bueno , solo me cabria auto responder con otra esta incógnita, literalmente  acorde a lo indicado en la literatura investigada: ¿Qué hace que a menudo desde directores hasta docentes prefieran negar los conflictos con un "aquí no pasa nada..." o "está todo bien..."?.


              La negación del conflicto no sólo hace que éste vaya adquiriendo cada vez más profundidad y fuerza -aunque en la superficie aparente estar calmo-, sino que incide de forma negativa en aquellos miembros de la comunidad que los ven o los sienten.
                Evitar el conflicto es otra de las actitudes comunes dentro del ámbito escolar. Con demasiada frecuencia, y ante la creencia de no poder manejar el conflicto, se opta por la estrategia del avestruz. Cuando observamos un conflicto entre dos alumnos ¿cómo actuamos? ¿Pensaremos en buscar -o que busquen- una solución o evitaremos la situación y les cambiaremos de banco?. Nuevamente ante el caso de referencia, debemos prepararnos para la asistencia del apoderado quien con la prepotencia del acostumbramiento de la presión social establecida en Chile, intentara de una u otra manera revertir sus actitudes  como la respuesta provocadora del medio, por eso ella actúa de esa manera…”; este tipo de situaciones es tan avalado por la comunidad y por la autoridad, que cada docente cada día se compromete menos con los valores, con los juicios sociales de la rectitud y con la distorsión de la realidad que hace de una u otra forma peligrar una calificación de los estamentos directivos para con su cargo; hoy casi nadie se preocupa de parar este tipo de comportamiento, de conflictos, todos se debaten en quienes diluyen cada día más lo ético, lo valorico, lo equitativo. Tal vez optemos incluso por distribuir a los alumnos en aulas diferentes, es decir aumentando el radio de acción del conflicto; es como ese esquema de la manzana machucada dentro de una cajón de manzanas en buen estado.


              Tampoco el acomodar el conflicto intentando que no trascienda, (echándole tierra), nos sabrá a solución definitiva, sino que se tendrá que estar más preocupado por que ahora el contexto de la acción se ha extendido, no solo, sino que con nuestra ayuda, es esta la actitud que veo en la autoridad al acomodarse a los conflicto, en ese intento de que éste conflicto no trascienda, aunque este hecho le signifique sufrir en silencio. (Como habrá estado de iracunda la Sra. Ministra de educación durante los hechos que le representaron una burla, un desacato una falta al respeto, al menos como yo fui formado, y por favor, no me vengan con que los tiempos son distintos… o la permisividad que se desato en cierta época histórica reciente , hoy no la pueden parar.


              Dentro de lo analizado en el texto entregado, no cabrían dudas, de que los actos de indisciplina irán en un explosivo crecimiento. Algo parecido sucederá cuando ante los problemas de comportamiento de ese alumno", que resulta ser "hijo o sobrino de..." la dirección prefiere cerrar los ojos antes que abordar el problema que tiene frente a sí.
              Por otro lado el desarrollo de respuestas paternalistas, son prudentes de usar, pero solo en casos de desatenciones familiares o en casos de riesgo social profundo, pero las derivadas reales de resolución de conflictos pasa por la carga valorica y por los contextos achurados – rayados de canchas-. Un segundo tipo de respuestas son aquellas dirigidas a eliminar el conflicto -pero evitando a su vez abordarlo en sus orígenes-. En el ámbito escolar, de acuerdo a literatura de apoyo extra apuntes, las dos manifestaciones más comunes varían entre la denominada "respuesta paternalista" y la "eliminación del problema".
              La primera de ellas parte de la base de restarle importancia al conflicto ("...son cosas de chicos..."), sacándoles protagonismo a las partes en disputa. El docente o la dirección del centro deciden qué conflictos abordar y en qué forma, aportándose aparentes soluciones "para" o "al servicio" de las partes, pero "sin las partes".
Respecto de la segunda, no es necesario hacer muchos comentarios. Estamos demasiado acostumbrados a ella. "Muerto el perro, se acabó la rabia", dice un viejo refrán. Se trata de la solución facilista de eliminar el conflicto sin abordarlo, en una actitud de "aplanadora". La expulsión automática del mal denominado "alumno-problema" es el ejemplo más claro. Al no abordar el conflicto en sí mismo, éste surgirá de nuevo en otro centro escolar. Lo cierto es que no existe el "alumno-problema"; se trata de un alumno que tiene problemas y éstos son los que deberíamos tratar de analizar en la búsqueda de soluciones;  sin embargo en este punto, quisiera hilar mas fino. Acorde a la experiencia, al diario convivir , he logrado observar el como son los diversos integrantes  de la comunidad escolar miembros de la unidad educativa, quienes en una exacerbación de sus quehaceres profesionales crean un conflicto, ya sea con su vehemencia o con su prepotencia; sin embargo, también se ha observado el como los jóvenes de hoy recrean artificialmente conflictos donde no los hay, creando situaciones entrópicas al accionar disciplinario, es decir, existen – no menos- jóvenes adoctrinados que su objeto secundario es crear desorden, distorsiones, ingobernabilidad, conflictos.


Acorde a lo manifestado responsablemente en el presente trabajo, una de las estrategias fundamentales para la resolución de conflictos, es el origen de estos.
              Según Christopher Moore (1986), podríamos comenzar señalando que existen conflictos innecesarios y conflictos genuinos, todos estos en el contexto del ámbito escolar. Los primeros tienen su origen principalmente en problemas de comunicación o percepción. La falta de información, una errónea interpretación de los datos o diferentes opiniones acerca de su importancia pueden dar lugar a rumores, malentendidos y equívocos. Las percepciones erróneas, los estereotipos y los errores de comunicación o las emociones intensas (normalmente de corte negativo) originan problemas vinculados con nuestro sistema de relaciones. Por esta razón se los considera innecesarios: se pueden evitar. El camino será mejorar la comunicación, escuchar atentamente al otro y legitimar mutuamente nuestras emociones. Esto es bonito o políticamente correcto, pero al momento de redactar apuradamente este documento, en la sala contigua al laboratorio de contabilidad – sitio donde escribo- se encuentra la profesora de lenguaje y comunicación  quien incita a los alumnos que le están dando una lección de lectura, a luchar por sus derechos, que deben investigar más de los fondos que nuestro empleador reciben del estado y que no les son traspasados a los profesores, que solo la lucha escolar es escuchada…bla bla y bla. Santiago de Chile 15.40 horas del 11 de junio del 2009 – Insuco Nº 2.


Maestro, no se donde colocar este tipo de creación de conflicto.


El segundo grupo (los conflictos genuinos) engloba aquellos supuestos en que aparecen intereses aparentemente contrapuestos (ya sean de procedimiento o de contenido) o de carácter competitivo y excluyente. Igualmente, entrarían dentro de este concepto aquellos conflictos originados por problemas de tipo estructural (vinculados con el sistema normativo y sancionador, la distribución de recursos escasos o cuestiones vinculadas con el ejercicio del poder y la autoridad, entre otros). Su adecuado abordaje pasará por la búsqueda de opciones válidas para ambas partes y generadas por éstas.
El texto de referencia sobre el cual debemos entregar nuestra perspectiva, da para mas de un simple comentario, en estricto rigor establece pautas ya sean estas actitudinales y así también procedimentales en determinadas habilidades para la ayuda en la resolución de conflictos, se entregan técnicas para la resolución de conflictos en un perímetro minúsculo, es decir se nos trata de condicionar para ser una muralla de contención social, apaciguadores de las costumbres sociales, del mas amplio contexto sociocultural.


La negociación y la mediación se presentan como máximos exponentes de los denominados métodos alternativos de resolución de disputas. No son, desde luego, soluciones mágicas, ni resultan aplicables a todos los conflictos. Se trata de herramientas que nos pueden ayudar en la búsqueda de soluciones creativas basadas en el diálogo y la cooperación.


"Habitúate a estar atento a lo que dice el otro y penetra tanto como sea posible en el alma del que habla". Esta frase de Marco Aurelio define uno de los principios fundamentales de la negociación y la mediación: mejorar la comunicación. Aceptar la diversidad del otro y escucharle atentamente, legitimando sus sentimientos. Aceptar que una misma realidad puede ser percibida de maneras diferentes es un buen comienzo.
La segunda característica sería la de devolver a las partes en conflicto el protagonismo sobre el mismo y sobre la búsqueda de posibles soluciones. Se trata de que sean los involucrados en la disputa (por sí solos o con la ayuda de un tercero neutral –como sucede en la mediación-) quienes elaboren soluciones "a su medida", haciéndose responsables de sus decisiones.


En un tercer lugar, esta búsqueda de soluciones debe elaborarse sobre la base del esfuerzo común hacia lo que se denominan "opciones de mutuo beneficio", con centro en la búsqueda de los intereses reales de las partes. La negociación cooperativa (y no competitiva) tiende a eliminar las figuras del "ganador-perdedor", centrándose en un esquema en el que ambas partes "ganan", de manera que salgan satisfechas con el resultado. Una negociación bien dirigida convierte a las partes involucradas en "socios" hacia la búsqueda de una solución al conflicto.


Podemos entender la mediación como una negociación en la que, sobre la base de la confidencialidad, las partes están asistidas con la intervención de un tercero neutral, que facilita la comunicación y el diálogo. La activa intervención de un mediador debidamente capacitado debe ayudar a que afloren los intereses reales de las partes. "Separar a la persona del problema", legitimando a las partes y centrando los esfuerzos en la búsqueda de soluciones al problema resulta fundamental.
Aquellos que llevamos años trabajando en este sentido sabemos que no es tarea fácil. Nuestra cultura es marcadamente competitiva y excluyente (las dos partes "no pueden" tener razón). Sin embargo, poco a poco vemos cómo se va produciendo un cambio de actitud en este sentido.


Trasladar al ámbito escolar estas figuras de resolución de conflictos es, sin duda, abrir un camino hacia el diálogo, la tolerancia y la convivencia pacífica en nuestras aulas. Sin embargo, debemos tener claro que no basta. Debemos "predicar con el ejemplo".


¿Cuál ejemplo? se preguntara el lector futuro de este trabajo, el de aquella alumna que hace lo que quiere y trata a las personas como quiere pues esta avalada por su familia, o por esa profesora que induce a sus alumnos a realizar “la defensa de sus derechos…”, o lo dispuesto en un trato social colectivo llamado Código o Manual de Convivencia Escolar.


La autoridad debe marcar la pauta general y especifica, llamar zapato al zapato, reencauzar al alumno al estudio y desarrollo de su proyecto de vida y, creo lo más importante en la resolución de conflictos: fin al estatuto docente.


Señor profesor, jamás he sabido de lesionado intelectual por dejar las cosas a todo inicio en diamantina claridad, más aún, no he tenido conocimiento, en toda la literatura leída e investigada en mi vida, el que la existencia de un rayado de cancha particular y roles claros y sin segundas lecturas e interpretaciones, que  no asegure un pasar con un ínfimo   porcentaje de conflictos. Es decir el ser responsable con los roles de cada uno es fortaleza necesaria para la reducción de conflictos en la escuela.


 


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